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¿Oís o escuchás?

¿Quién no jugó de niño al “teléfono descompuesto”? Un mensaje se pasaba de una persona a otra. El resultado: un mensaje totalmente diferente al original.

En esa época era divertido, pero deja de serlo en la vida real, no un juego. Especialmente si sucede en el trabajo.

El éxito de muchas de nuestras actividades laborales, depende de que tan bien escuchamos. Estudios han revelado que de nuestro tiempo que estamos despiertos pasamos el 80% comunicándonos, y escuchando, por lo menos en un 45%.

Lo raro de esto es que en la escuela se nos enseñan procesos de comunicación como la lectura, la escritura y la verbal. Sin embargo, no se nos enseña a escuchar, y por lo tanto, no desarrollamos esa habilidad. Y ahí está el problema, porque sólo oímos, no escuchamos.

Por otra parte, lo bueno es que a cualquier edad, se pueden mejorar las habilidades para escuchar.

¿Realmente prestás atención?

Es fácil saber donde ubicarse a uno mismo. Pensá en tus relaciones de todos los días, con tus colegas, con tu jefe, con tu pareja, con tus amigos… ¿qué tan seguido no entendés algo? O, ¿qué tan frecuente se te olvida lo que te han dicho?

Phubbing”: Cuando prestar atención ya no es importante. - Social Geek

 El primer paso para mejorar las habilidades para saber escuchar, es conocer en sí como funciona el proceso de escuchar.


Hay 4 pasos en el proceso.

  1. Oír. Sólo necesitás poner un poco de atención. Si tu jefe te dice “necesito el reporte de ventas del mes pasado” y puedes repetir la oración, significa que has oído bien.

 
2) Interpretar. Puede suceder que por factores como la cultura, experiencia, actitud o vocabulario, se presten para un malentendido. Un buen orador utiliza el tono de voz, gestos y movimientos corporales para asegurar que su mensaje se ha transmitido con éxito.


3) Evaluar: uno decide qué hacer con la información recibida. Por ejemplo, al escuchar a un vendedor, podés decidir creerle o no. Este paso es crítico en el proceso.


4) Respuesta: Puede ser visual o verbal. Dependiendo de la reacción y respuesta, el orador se da cuenta cómo has recibido el mensaje.

Todos tenemos unos cuántos malos hábitos, que no nos permiten escuchar bien, como por ejemplo:


– En vez de escuchar, nos ponemos a pensar en lo que vamos a decir cuando termine la otra persona, aún cuando todavía sigue hablando.


– A veces nos distraemos fácilmente por los movimientos de la persona o lo que sucede a nuestro alrededor.


– Interrumpimos a la persona antes de que termine de hablar.

– De plano se nos va el avión, y nos ponemos a pensar en otras cosas.

Estos hábitos no tienen nada de malo, pero impiden que escuchemos bien. El escuchar es un proceso que requiere concentración y no es tan fácil como parece.

Escuchar mejor
Ahora bien, ¿cómo podemos escuchar mejor? Aquí te van algunas sugerencias muy sencillas y útiles:

Aprender a escuchar a los demás | DKV Quiero cuidarme


– No hablés, escuchá. Cuando interrumpís o hablás mucho, la otra persona puede pensar que no te está interesando lo que te está diciendo.

– No saques conclusiones antes de que termine de hablar la otra persona.- no se debe asumir que ya sabes lo que la persona te va a decir, eso puede ser peligroso. Igual y no van por donde mismo y se pierde el punto esencial.

Cómo evitar que me interrumpan al hablar? – Comunicación, Marketing &  Relaciones Públicas

– Escuchá “entre líneas”.- No sólo hay que concentrarse en lo que nos están diciendo, también en lo que no nos están diciendo. El tono de voz, los gestos, los movimientos corporales también comunican, y mucho.

– ¡Preguntá! Esto es una clara muestra de interés y de atención.

– Proporcioná retroalimentación estableciendo contacto visual con la otra persona o asintiendo con la cabeza.

Tu postura y uno que otro “ah, ok” o “entiendo” o “qué interesante” son suficientes para dar a entender que realmente estás escuchando.

No basta con saber escuchar. A nadie le gusta que nosotros estemos hablando y no nos estén poniendo atención. Por último, ahí te van unas sugerencias para que otros te escuchen a vos:

– Hacé contacto visual.- esto es muy importante, sobre todo si estás hablando frente a un grupo. Hay que tomar en cuenta a cada una de las personas presentes.

– Hablá claro, evitá la monotonía.- cuando un orador mantiene un solo tono de voz, aburre a cualquiera.

– Hacé preguntas.- cuando se requiere algún tipo de respuesta, el que está escuchando se mantiene interesado.

– Sé breve.- cuando se divaga mucho para establecer un punto, se puede perder el interés. Hay que ir al grano.

– Elegí un lugar sin muchas distracciones y/o interrupciones.- a veces es inevitable, pero para escuchar se necesita concentración y es difícil mantenerla si hay diversos tipos de distractores.

Como conclusión: Escuchando y siendo escuchados, nos comunicaremos muy eficientemente.

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