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Nunca Más!!!

A 45 años del último golpe militar

Durante el siglo pasado la democracia argentina se vio degradada por seis levantamientos militares que depusieron los distintos gobiernos que en su oportunidad habían sido legítimamente constituidos.

El 24 de marzo de 1976 tuvo lugar el último golpe de estado, inaugurando hasta 1983 el periodo más oscuro de la historia de la República Argentina.

Si se entiende a la libertad como la capacidad de decidirse o autodeterminarse, la libertad del pueblo argentino ha sido violentada en reiteradas ocasiones y no sólo en gobiernos de facto sino también en gobiernos democráticos que muchas veces han desoído la voluntad popular.

Haciendo esta salvedad, la diferencia entre democracia y dictadura es más que abismal, en la primera, la soberanía reside en el pueblo y es ejercida a través de sus representantes, siendo totalmente legítima y libre desde su origen, no como en el caso de la segunda que implica una usurpación ilegal y violenta del poder de una nación, poder que es ejercido en forma absoluta y sin ningún tipo de control. Esta violación a la libertad se dio seis veces entre 1930 y 1983.

En el primer golpe de estado (1930) José Félix Uriburu derrocó al Presidente Yrigoyen. Luego en 1943 el general Rawson depuso a Castillo. Eduardo Lonardi (1955) encabezó la “Revolución Libertadora” contra Juan D. Perón. En 1962, cayó el presidente Frondizi frente a José Ma. Guido. Juan Carlos Onganía en 1966 instauró un régimen autoritario destituyendo a Arturo Illia.

Se viene el estallido

Luego de la muerte de Perón en 1973, asumió la presidencia de la nación, su esposa y vicepresidenta, María Estela Martínez (1974-1976). Durante- este periodo, se produjo un gran agravamiento de la situación económica que implicó una devaluación superior al 100%, un aumento del combustible del 175%, de las tarifas eléctricas un 75% y aumento también de otros servicios públicos, medidas conocidas como “el rodrigazo” ya que fueron implementadas por Celestino Rodrigo, el entonces ministro de economía.

Qué fue el RODRIGAZO y cómo impactó en la ECONOMÍA argentina

Todas estas medidas generaron profundo malestar en el pueblo y protestas obreras, que comenzaron a ser reprimidas por el gobierno, dirigidas por el Ministro de Bienestar social, “el brujo” José López Rega y su triple A (Alianza Anticomunista Argentina).

José López Rega: el poder, los crímenes y el dominio sobre Perón e Isabel  que "El Brujo" logró con oscuros ritos esotéricos - Infobae
López Rega mano derecha de Isabel Martínez de Perón

La agitación popular llevó a la destitución y posterior partida del país “del brujo” López Rega y también al cambio del ministro de economía por Antonio Cañero. El nuevo ministro no logró detener el desplome estrepitoso de la economía argentina, en donde el costo de vida había aumentado un 334,8%.

Las cúpulas empresariales comenzaron a presionar exigiendo cambios inmediatos, al mismo tiempo que grupos armados profundizaron sus acciones, dando la posibilidad al gobierno de reprimir indiscriminadamente. El caos político, económico y social estaba llegando a su límite.

Es aquí donde muchas fracciones civiles (empresarios, partidos políticos, iglesia y en definitiva parte de pueblo) buscan erróneamente un salvador que no puede encontrarse fuera de la legalidad. Es entonces donde aparece fortalecido el ejército con su nueva conspiración a otra democracia débil y agonizante. El 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban, se depuso al gobierno de Isabel Perón (quien fue detenida y llevada a Neuquén) asumiendo una Junta de Comandantes integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando Agosti, designando como presidente al primero. Comenzó entonces el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”.

24 de marzo de 1976: así lo mostraron los diarios en Argentina - Diario 26
Así mostraron los diarios del momento el golpe militar de 1976
Golpe de Estado en Argentina de 1976 - Wikipedia, la enciclopedia libre
La Junta Militar en la toma del poder

Un plan en marcha

Algunas de las medidas del nuevo gobierno fueron: suspensión de la actividad política, disolución del Congreso y de los partidos políticos, destitución de la Corte Suprema, intervención de la CGT, suspensión del derecho de los trabajadores, intervención de los sindicatos, prohibición de las huelgas, clausura de locales nocturnos, quema de libros y revistas considerados peligrosos, censura de los medios de comunicación, etc.

Doctrina y métodos del terrorismo de estado en la Argentina | Espacio de  Sergio

La Junta Militar desde un primer momento implemento un plan masivo en el que se buscó destruir todo tipo de participación popular. A través del terrorismo de Estado, reprimió implacablemente a todas las fuerzas democráticas, sin distinguir entre políticos, estudiantes, amas de casa, sindicalistas, intelectuales, artistas, profesionales, que enfrentaban el exilio o el secuestro y posterior “desaparición”.

Los distintos “grupos de tareas” operaron en distintos centros de detención clandestinos. Aparecen tristes nombres como la ESMA, el Vesubio, el Garage Olimpo, el Pozo de Banfield o la Perla. Existieron 340 centros distribuidos por todo el territorio nacional, todos con la misma estructura, un lugar para interrogatorios y tortura y otro donde permanecían los secuestrados, que terminaban fusilados o arrojados al río desde un avión o helicóptero. Así en la total impunidad, parecía que sin cadáver ni víctima no había “victimarios” Hubo miles de desparecidos, la Conadep constató más de 9000 casos, aunque los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000.

1976: Empresarios y represión (nivel secundario) – Razón y Revolución

No se puede dejar de considerar el plan sistemático de apropiación de niños. Muchos fueron robados de las madres que parían en los centros de detención, inscriptos luego como hijos propios de muchos miembros de la represión o vendidos o abandonados en institutos.

A  la fecha, han sido reencontrados 118 nietos (Abuelas de Plaza de Mayo) con sus respectivas familias de origen, gracias a la incansable labor de esta organización de derechos humanos.

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Lejos de la reorganización nacional

Muy lejos de lograr el lema con el que se impusieron en el poder, los militares sumieron al país y a su economía en una crisis cuyas desastrosas consecuencias pagamos aun en estos días. La deuda externa se incrementó en esos años un 362%. Sus políticas desataron la inflación, destruyendo el mercado interno, quebrando las industrias nacionales que no podían competir con los productos provenientes del exterior. La especulación y la “bicicleta financiera” se hicieron moneda corriente. Mientras tanto, se distraía la atención con el Mundial 78 y una Argentina campeona, ofendiéndonos con las verdades que comentaban desde el exterior (como por ejemplo cuando desde Francia decían que aquí había campos de concentración).

Pero la verdad siempre prevalece y aunque costó la sangre de miles de argentinos, el velo fue corriéndose de la mirada de cada uno de los habitantes de este país.

El conflicto con Chile por el Beagle y luego la derrota de Malvinas constituyeron hechos detonantes de esta nueva mirada. Ella marcó el derrumbe político del régimen. Se entendió que con fines meramente políticos y distractorios, se enviaron jóvenes de las provincias más pobres, sin entrenamiento y sin alimentos, a luchar con uno de los ejércitos más preparados y equipados del mundo. La vapuleada reputación del ejército, se hundió aun más, haciéndolo responsable de tanta sangre.

El terror ya estaba por terminar, el 30 de octubre de 1983 el pueblo argentino pudo volver a expresarse libremente, inaugurando un periodo democrático que felizmente se extiende hasta nuestros días. En 1985 tuvo lugar el Juicio a las Juntas (Juicio del Siglo), permitiendo que ante la justicia civil pudieran sentarse en el banquillo a los nueve comandantes que integraron las sucesivas juntas que gobernaron al país.

Videla, Massera, Agosti, Menéndez, Lambruschini, entre otros, por distintos delitos cometidos en la dictadura, fueron condenados a prisión, destituidos e inhabilitados, siendo indultados por Carlos Menem en 1990. Muchos de estos personajes ya han muerto o se encuentran aún cumpliendo condena y aún se sigue buscando justicia en muchos casos más.

El más emblemático, tal vez, fue el caso de Videla, quien fue condenado por sustracción de menores durante la dictadura militar, constituyéndose éste, como un crimen de lesa humanidad. Luego de haber gozado del arresto domiciliario durante un tiempo, fue trasladado a la cárcel común de Marcos Paz, donde falleció en el año 2013.

La reflexión puede recaer en nuestra responsabilidad como país frente a los distintos acontecimientos que nos ha tocado vivir en la historia. Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece… ¿merecimos al gobierno militar? Cada uno tendrá su respuesta, vale acordarse del tímido apoyo inicial al gobierno de facto del ’76; a la pasión por un mundial de fútbol que dejaba la mirada a un costado no queriendo ver una macabra realidad o a los vitoreos frente a Plaza de Mayo por la reconquista de Malvinas, también ante el silencio del indulto. La culpa no sirve de nada, sí la reflexión y la verdadera toma de conciencia, la memoria para no reiterar los mismos errores en el futuro. Para aprender los argentinos a vivir sin odios, sin dividirnos en dos bandos ultra enfrentados, que no puedan aunque sea unirse para advertir que aún en la diferencia tenemos el valor común de exaltar la libertad y entender que lo mejor que podemos tener, estemos de acuerdo o no con el gobierno de turno, es la posibilidad de elegir nuestro camino y convivir pero SIEMPRE en democracia.

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